El cazador ama a sus perros

En una sociedad donde tienen que convivir el mundo rural que vive la realidad rústica del día a día de la naturaleza con los pies en la tierra y el cielo como techo.
Y en el otro extremo el mundo urbano, donde todo esta medido estamos protegidos ante casi todo, y se vive con la cabeza en las nubes y con los pies en el cemento.

Existimos las personas que vivimos con un pie en una y el otro pie en la otra.

Es hay donde solo nosotros comprendemos que en el campo y con los animales cuando estamos en la naturaleza no todo esta medido encontrándonos personas y animales solos e impotentes. Dándonos cuenta de lo pequeños que somos en el campo ante los peligros o accidentes que pueden suceder en esa silvestre naturaleza real y verdadera.

Por eso tras haber sufrido personalmente muy recientemente un accidente de
caza, donde tuve que ir arrastrándome hasta un camino para que otro cazador que me socorrió pudiera recogerme, y que el conduciera mi propio vehículo y llevarme así al hospital.

Ante la gravedad y el dolor que pase en ningún momento deje en el campo a mis perros allí abandonados o solos, y aunque la gravedad para otros lo hubiera requerido no se me pasó por la cabeza ni un solo segundo.

Aunque tarde mas de una hora e hice de tripas corazón, a todos los recogí e hice que subieran al remolque uno a uno hasta poder traérmelos conmigo, y dejarlos en casa. Ellos son lo primero y bastante había ya con el accidente como para añadir otro suceso de venirse sin alguno, no lo hubiera soportado.

Por eso y desde mi posición como amante y profesional del mundo del perro quiero dar mi apoyo a ese rehalero protagonista de tan desagradable e inevitable accidente de caza.

No es de buen nacido hacer criticas hipócritas e interesadas jugando con el sentimiento de todas las personas a las que amamos a los perros seamos cazadores o no. Hay que luchar por las ideas pero con humanismo.

Estos animales han sufrido un accidente en la misma gravedad para la presa de caza como para los perros y demás personas que allí se encontraban.
Quebrando el alma de su propietario al que se ve en las imágenes jugarse su propia vida encima del ultimo metro del abismo y ante la cornada del mismo venado acosado por el propio instinto predador de los perros.

Todo esto nos ha entristecido a todas las personas que hemos visto el accidente, al igual que nos alarmaríamos en cualquier otro accidente viendo a perros ya sean de mascotas de compañía, guarda, o de las fuerzas de la autoridad mordiendo, matando, o lesionando a una persona o a otros animales en la ciudad.

Sociedad que constantemente oculta la cruda realidad del día a día de nuestras vidas tapando la muerte y las desgracias porque es feo y nos hiere. No deseamos ver por cobardía los males ni las cosas fuertes de la vida.

Aunque haya personas que quieren vivir en ese mundo de Bambi o de Walt Disney y tienen todo su derecho y lo respeto, pero por favor sin agredir y respetando a los que estamos en el mundo de Felix Rodriguez de la Fuente y del National Geographic.

Estoy seguro de que muchos detractores de la caza no hubieran reaccionado ni socorrido a alguien en un grave accidente urbano como a mi me hicieron unos cazadores, o como ayudaron y reaccionaron las personas implicadas en esa
montería donde ocurrió el accidente.

Casi nadie critica ni se sorprende cuando a unos perros de trineo les cae un alud de nieve y fallecen con o sin su dueño. O cuando son atropelladas las mascotas por los propios descuidos de sus dueños cuando los pasean por la ciudad, arriesgando la vida incluso las personas que circulan con sus vehículos.

O como mueren caballos y perros de salvamento, guarda, drogas, explosivos,
extenuados o por accidentes en su trabajo al propio servicio de ese ciego e hipócrita mundo urbano de personas híbrida.

Existen cientos de actividades humanas donde no solo se pone la vida de animales en juego sino que además se pone la del propio participante, espectadores o colaboradores (basta ver hemerotecas de accidentes deportivos).

La caza es un fiel reflejo de la vida y de lo que sucede en la naturaleza, hay que estar en el campo para saber y ver como predadores y predados se juegan la vida día a día. Tal y como el vídeo nos muestra, son muchos los vídeos de leones, lobos, osos, jabalíes, ciervos, etc. muriendo en esa misma lucha entre ellos mismos de poder a poder.

No son perros que por entrenamiento matan, no señores,
“acaso los perros en las ciudades cuando matan a otros animales o entre ellos mismos en accidentes por negligencia de sus dueños es porque estaban entrenados?”.

Por todo eso hoy y más que nunca hay que decir en voz muy alta que nadie quiere más a su perro que un verdadero cazador y su familia.

Sabiendo que en esos dos mundos antagónicos solo existen personas que viven con la ley y aman a sus animales y otras que viven fuera de ella y no los aman.

No debiendo existir diferencias unas de otras, de a lo que se dedican en sus profesiones laborales, ni a las actividades deportivas que practiquen.

Si estas de acuerdo COMPARTE

J.A. Villodres Gómez.